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✨ Reseñas


Había regresado nuevamente a este hermoso lugar, pero esta vez al ingresar por la puerta principal me encontré con un letrero que colgaba en la pared. “Soulmalia…” al mismo tiempo que susurraba las letras se tornaron doradas y de las paredes unas escaleras comenzaron a aparecer una a una, sin pensarlo siquiera un segundo comencé a subir cada una de ellas, hasta llegar al último escalón que se abría alrededor en forma de semi circulo, en la orilla de este había un barandal que bien podría ser dorado aunque el tiempo había hecho de las suyas tornándolo de un color café oxidado, la entrada se encontraba bordeada por dos columnas de mármol gris y blanco que a su vez sostenían un corredor de cristal con el mismo barandal que se encontraba en la parte de abajo, la diferencia residía en las ramas que se enredaban a lo largo.
La puerta de entrada era una reja que caía desde el techo hacía el piso, entre los barrotes había una enredadera y una cerradura escondida entre las hojas, a los lados de algunas ventanas sobresalían las ramas de un árbol, como si la naturaleza estuviera apropiándose del lugar poco a poco, las paredes por otro lado eran completamente transparentes, había decenas o miles de libros, expuestos por el lomo, aunque los títulos por mucho que te acercaras seguían viéndose borrosos.

La curiosidad en mi interior ahora era algo que no podía controlar y la llave que colgaba de mi cuello parecía ser atraída por la cerradura cada vez que me acercaba ¿Qué podía perder?
- Soulmalia.... - Susurre, aferrándome a la llave que colgaba de mi cuello, tratando de apartar la enredadera que cubría la cerradura.
- No creo que eso sea lo adecuado Rousse. - Tuomas se encontraba de pie sentado en uno de los asientos detrás de mí.

Pero había algo distinto en él, se había afeitado la barba, el bigote y su cabello lucía un corte moderno, lo que lo hacía ver aún más joven. Llevaba un traje impecable color plata, camisa blanca, chaleco, corbata y pantalón negro.
- ¿Porque no? -
Tuomas se levantó del asiento y me hizo señas para acompañarlo de regreso hacía el primer piso.
- Yo entiendo que en un principio te mencione que podías tener acceso a todas las habitaciones de este lugar, pero Soulmalia no es una habitación a la que puedas tenerlo aún. - Mientras caminábamos hacia la habitación Saphir se unió a nosotros ronroneando entre mis brazos.
- ¿Puedo saber que es Soulmalia? – pregunte acariciando Saphir, esperando no incomodar a Tuomas con aquella pregunta.
- Soulmalia es un lugar donde las historias se vuelven realidad - Explicó. – Dónde interactuar con los personajes es mucho más sencillo, tanto, que estos mismos comienzan a pensar de forma muy distinta y terminan desviándose de la historia original convirtiéndose así en seres humanos reales, como tú y como yo, su historia ya no es su mundo, y a su vez este mundo es demasiado cruel para ellos y debido a esto la muerte siempre los está acechando. - Se detuvo un momento y respiro profundamente antes de continuar. – Si alguno de ellos muere o no regresa a su historia, entonces esta termina por desaparecer… – Suspiro suavemente antes de continuar bajando. – El maestro y creador de Soulmalia le asigno la guardia a cada uno de sus hijos, quienes se encuentran dispersos por todo el mundo, cada uno de ellos encargado de proteger la entrada… - Podía notar en su voz una pizca de tristeza, pero, no me atrevía a hablar aún.

Una vez que llegamos al primer piso, Tuomas saco de su bolsillo una llave antigua y la introdujo en la cerradura que se había formado en la pared, al girarla los escalones comenzaron a desaparecer uno a uno, hasta que solo quedo una pared lisa, volvió a girar nuevamente la llave y una puerta de madera oscura y cerradura dorada apareció frente a nosotros.

- Todo lo que dije anteriormente es real, pero, mis hermanos y yo estamos trabajando en un proyecto especial, cada uno de nosotros acogió un aprendiz, y a cada aprendiz se le cederá un pequeño porcentaje de Soulmalia, ellos podrán aprender lo necesario para poder coexistir en este lugar, en el momento adecuado los nombraremos guardianes y podrán tomar el nombre de

Una biblioteca se extendía en el interior, pero en el librero solo descansaban los libros que ya había visitado.

- Paciencia saltamontes, las aventuras apenas comienzan…. –  








































































































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